Sobre la Salud Mental en Quibdó.
Una visión generalizada.
Por: Genesis Gabriela Cordoba
En el presente escrito se intenta realizar un análisis en donde, primeramente, se remite a la Ley 1616 de la Salud Mental la cual garantiza el ejercicio de esta como un Derecho en Colombia a niños, niñas y adolescentes haciendo procesos de Prevención de trastornos mentales y la Promoción de la Salud (Ley 1616, 2013).
Esta ley hace referencia al cumplimiento que debe haber frente a la Salud Mental como un servicio prioritario reconociendo las condiciones del contexto y de cada individuo en particular, la ley de la Salud Mental explica que esta debe aplicarse en todos los casos bien sea de promoción y de prevención según se requiera, cuando se habla de ésta entonces, se busca dar garantía a su consecución.
En esa línea la OMS define la Salud Mental como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. (Organización Mundial de la Salud, 2019)
Lo cual significa que, para que haya salud mental en una persona o grupo debe presentarse un equilibrio en todas las dimensiones que esta tiene, no es solamente la capacidad que tenga en sí, debe conocer sus habilidades y también que sea una persona capaz de enfrentar o solucionar las situaciones complejas o que considere problemáticas que naturalmente se presentan a lo largo de la vida, que sea productiva y proactiva, además, que pueda dar buenos frutos a su grupo o comunidad en general.
Según citado con la Guía ASIS Nacional (MPS 2010), la salud mental es un fenómeno complejo determinado por la interacción de variables individuales, sociales y ambientales, que exigen modelos integrales de atención en salud orientados a la protección de la salud mental, la promoción de la salud, la prevención de factores de riesgo y la atención adecuada de los trastornos mentales.
Según esta definición la salud mental esta caracterizada por optimas condiciones que se deben presentar en torno a la vida de una persona, entendiendo que se deben considerar todas las condiciones tanto físicas como internas y del mismo contexto en donde esta se encuentre. Para efectuar buenos procesos de cuidado en relación con los factores que ponen en riesgo y afectan la salud mental.
Por diferentes razones se ha reconocido que resulta difícil que una persona tenga todas las áreas de su vida en un total equilibrio y que no se presenten algunas circunstancias que desfavorezcan su salud mental y según un estudio realizado por Esteban (2012) las personas pueden llegar a sufrir de algún trastorno a lo largo de la vida ya que está expuesto a factores como: los biológicos, genéticos, experiencias personales, familiares, sociales, económicas, el nivel educativo, empleo, el entorno, bien sea rural o urbano, factores del contexto, de estrés, la inmigración, los conflictos o los desastres naturales y/o sociales, la edad y las enfermedades físicas graves son otros agentes que establecen la calidad de la salud mental de las personas, sin mencionar que hay muchas más condiciones que pueden afectarla.
Ahora bien, teniendo en cuenta estas definiciones y conceptos que dan sobre la salud mental tanto el Congreso de Colombia como la Organización Mundial de la Salud, se intentará hacer una breve relación desde una postura crítico – reflexiva frente a esas condiciones en las cuales se encuentra nuestro contexto, particularmente el Chocó.
Tomaremos como punto de referencia el municipio de Quibdó, aunque para entrar en contexto se realizará primeramente una descripción general, ya que es importante reconocer las condiciones en las cuales se encuentra en la actualidad frente a dicha temática, “la salud mental” y de alguna forma poder justificarla.
Sabemos que el municipio de Quibdó es la capital del departamento del Chocó, el cual se encuentra al margen del Río Atrato, que fue fundado en 1654 por los Jesuitas y para esa época fue nombrado Citará, tras la llegada de los españoles recibió el nombre de San Francisco de Quibdó. Se caracteriza por la producción de oro, plata y platino, es un lugar rico en fauna y flora. A nivel histórico sus mandatarios y gobernantes se puede decir han ido perdiendo el sentido de pertenencia por el municipio y en la actualidad se encuentra en condiciones precarias en relación al resto del país sobre la salud mental, el desempleo, el nivel educativo, los conflictos y bien muchas otras situaciones que se irán desarrollando a lo largo del texto. (Alcaldía de Quibdó, 2018)
Como se mencionó previamente la población Quibdoseña presenta ciertas condiciones que van en contravía con la Ley 1616 y en el mismo orden con la OMS, ya que primeramente por razones ajenas a sus habitantes no se cumple con lo acordado por la Ley frente al cumplimiento de esta, ni se le da mayor validez al tema de la Salud Mental, incluso ni el tema de la salud física representa mayor importancia, sin embargo, se puede inferir que esto se presenta por muchas razones.
Es posible que se inicie por la condición incorrecta, pero, vamos a abordar el tema del conflicto armado, el cual ha sido y es uno de los detonantes del desequilibrio de la salud mental de los habitantes de Colombia entera, en sus inicios, año 1946 hasta el momento, habiendo periodos de agudización que dejan muertes, huérfanos, desterrados y muchas otras situaciones desestabilizadoras, se ve el conflicto armado como un verdadero problema (Giraffe – Marketing y Ventas, 2016).
A partir de estudios con población victima del conflicto armado se ha podido dar cuenta que estas son condiciones que alteran la salud mental de los individuos, incluso en muchos creando trastornos irreparables, debido a que esta ha violentado los derechos humanos de la comunidad que han sido establecidos en la Constitución Política de Colombia (Observatorio Nacional de Salud, 2018).
Los daños en el ámbito de la salud mental han sido reconocidos por el Estado colombiano desde una apuesta de política pública, donde se reconoce que el conflicto armado afecta no sólo físicamente a las víctimas directas, sino que también interfiere en su proyecto de vida, y las esferas individual y colectiva. (Observatorio Nacional de Salud, 2018). Lo cual está indicando todo lo contrario a lo establecido por la OMS ya que al interferir en su proyecto de vida y las diferentes esferas demuestra un desequilibrio en estas dimensiones.
Si bien se reconoce el contexto, se puede evidenciar que el municipio de Quibdó no ha sido ajeno a estas condiciones de violencia que se han presentado en Colombia, incluso ha sido uno de los municipios que más ha sentido la violencia y no solo por los grupos al margen de la ley sino también por las bandas criminales que operan de manera interna en las comunidades, que han traído la corrupción e incentivado las dinámicas de mismas bandas y grupos, que en su fin más grave ha aumentado el nivel de violencia y los homicidios, sembrando miedo y malestar general emocionalmente. (FIP, 2015).
Reiterando el desequilibrio que deja no solo en las personas afectadas directamente sino en las que se encuentran a sus alrededores, por ejemplo familias que pierden uno de sus integrantes, personas que se quedan sin uno de sus miembros, desapariciones, abusos sexuales y otras como amenazas, notablemente son condiciones que alteran la salud mental de una persona.
Además del incumplimiento que se da a nivel de la política, pues en los planes de gobierno y de desarrollo se expresa el interés por recuperar las condiciones de la ciudadanía, pero al remitirse a la realidad se da cuenta de que no ha sido ejecutado de la manera correcta o bien simplemente, como se dice de manera coloquial, “solo han sido promesas” y que de alguna manera no se efectúa ningún cambio, cuando es realmente imprescindible.
En la misma línea se mencionaba que hay otras condiciones a las cuales están expuestas todas las personas; ahora, tomando la pobreza como factor que desestabiliza la salud mental en loa habitantes de Quibdó. Abordando el concepto pobreza, según la ONU, esta organización lo define de diferentes maneras, pero sólo se tomaremos el siguiente concepto para hacer la articulación: Según citado en Spicker (s.f.) Baratz y Grigsby hablan de la pobreza como “una privación severa de bienestar físico y bienestar mental, estrechamente asociada con inadecuados recursos económicos y consumos” (1971: 120).
A partir de este concepto de acuerdo con la OMS en este caso se presenta un desequilibrio de la salud mental de quien se encuentre en un estado relativo a la definición anterior de pobreza, los habitantes de Quibdó aún cuando se dice que ha venido teniendo mejorías a nivel de pobreza, se encuentra en uno de los índices más altos de pobreza a nivel nacional considerando condiciones como las necesidades básicas insatisfechas (Banco de la República de Colombia, 2019).
Que si se toma en consideración según Abraham Maslow y la pirámide, esta es una de las escalas que genera estabilidad emocional y psicológica en una persona y por el contrario; sino, se logra satisfacer (Oviedo, 2012).
Las personas en Quibdó incluso se acostumbran a vivir con el 50% menos del SMLV lo que constituye mala calidad de vida si se evalúa desde aspectos como la salud, la alimentación, la recreación y otras actividades que deben cumplirse en el marco del desarrollo de la persona.
Ahora a nivel de desempleo, el DANE informa que las condiciones en las que se encuentra el municipio de Quibdó – departamento del Chocó son relativamente superiores en las tasas de desempleo a nivel nacional en relación con la mayoría de los municipios. La representación porcentual se encuentra así: Quibdó – Tasa de desempleo 20,3%; tasa global de participación 56,2%; tasa de ocupación 44,8% y tasa de subempleo objetivo 3,6%. Esto en relación con el resto del país, obtenido por medio de Encuestas realizadas en los hogares, que ofrecen resultados para el año 2019. (DANE, 2019)
Lo que supone algunas consecuencias de encontrarse desempleados, entre esas están: disminución de ingresos, cambio en el estilo de vida, repercusiones en el ámbito familiar, sensación de fracaso, vergüenza, sentimiento de culpa, frustración, irritabilidad y otras. (Pérez, s.f.)
Razones que suponen una alteración a nivel psicológico y mental en una persona, teniendo siempre como punto de referencia la definición ofrecida por la OMS.
Articulando estas definiciones y las consecuencias del desempleo, haciendo un análisis en las condiciones del municipio de Quibdó sujeto a los datos ofrecido por el DANE para el 2019, que si bien, en la actualidad pueden haber variado los datos, la calidad de vida de las importante suma de personas que se encuentran desempleadas o “sobreviviendo” con un mínimo de recursos en el municipio de Quibdó es realmente un tema que se debe mirar con atención ya que al no encontrarse en condiciones de brindar aportes a su comunidad propiamente como lo manifiesta la Organización Mundial de la Salud, estas están en un estado de desequilibrio y el funcionamiento de sus procesos cotidianos se puede ver gradualmente afectado.
Para llegar al final de este escrito, es preciso mencionar que la salud mental en Quibdó es percibida como algo que tiene varias corrientes en el origen de su problema, principalmente la precariedad de la salud propiamente hablando y la falta de gestión de las entidades u organismos competentes.
En conclusión, se puede decir que en Quibdó la calidad de la Salud Mental es deplorable dadas las condiciones a las que se tienen que exponer y/o enfrentar lo habitantes de la población por las diferentes condiciones en que se encuentran inmersos.
La salud mental es importante tenerla en un equilibrio, aunque por más perfecta que sea una vida siempre va a presentarse alguna condición particular que pueda llegar a interferir, pero es necesario adquirir estrategias que ayuden a mantener estable la Salud Mental y frente a eso en Quibdó particularmente se debe realizar un proceso en el que se haga evidente la salud mental como eje fundamental en la vida de las personas, en la misma línea de la salud, la educación y las otras actividades y condiciones que suponen el crecimiento en una persona, ya que esta no es reconocida actualmente así por muchos de los habitantes de este municipio como tal.
En las últimas líneas se puede decir también que sujeto a las investigaciones y textos aquí referenciados, Quibdó presenta un estado de alerta por las condiciones en las que se encuentra su población y no precisamente por razones propias, sino más bien del contexto.
